El periodismo en la era de las redes sociales

El periodismo vive en un constante debate. Los valores periodísticos; quién o quiénes informan y para qué; y el mostrar a la información como mercancía y no preponderar al interés público en ello, son parte de las discusiones que rodean al periodismo y a los periodistas. Sin embargo, ahora vemos que Internet y las redes sociales están desafíando al periodismo y a la profesión periodística.

El desafío se encuentra en la manera en cómo se otorga la información, la rapidez con la que fluye y sobre todo en el empoderamiento que se le da a cualquier persona que sea capaz de escribir en un teclado y dar un click.

Podemos pensar que las redes sociales han llegado para que ahora sean los otros quienes que produzcan sus propias historias y que dejen de ser excluidos dentro de los discursos periodísticos. Si bien es cierto que esto ya sucede, es necesario que a la par se piense en la dimensión ética que esto conlleva, pues todos los productores y “compartidores” de información deben de conocer la responsabilidad que tienen con sus lectores y con sus fuentes.

Ahora entramos a la vorágine de la información en donde todos sabemos un poco de muchas cosas, pero no siempre historias completas y mucho menos tenemos la capacidad de análisis que los profesionales de la información tienen. Es por eso que estas herramientas resultan un poco espinosas, ya que son vías para la democratización de la información, pero también existe una hegemonía de las mayorías lo cual destruye cualquier principio de diálogo existente. Además, es peligroso que quiénes producen la información no se percaten del poder que tienen ni de los daños que pueden causar si se hace un mal uso de la información.

Los periodistas ahora tienen la responsabilidad de informar en una era de redes sociales, de crear información útil, veraz, de calidad y de manera eficiente, pues la manera en cómo fluye la información ahora se presta para que tengamos mucha información, pero no estemos lo suficientemente informados.

Desde esta posición explico el por qué yo no recurruro cotidianamente a las redes sociales para informarme acerca de acontecimientos. Me inclino más a revisar en las redes sociales cuentas de periodistas, de medios o de blogs informativos.

Mi uso de redes sociales es más bien para compartir información, lo cual me pone a reflexionar sobre mi hacer y como lo dije anteriormente, de mi responsabilidad como “compartidora” de información, pues la información que se comparte en Internet está ahí para que alguien más la vea.

El documental: un género de cine en crecimiento

 

El cine de género documental, en los últimos dos años, ha ganado terreno en México. Según el Catálogo Cinema México 2012, en el 2010 se filmaron 24 documentales, pero fue hasta el 2011 cuando este género cinematográfico cobró mayor auge al filmarse 32 películas. En lo que va del 2012 se han filmado 5 y están 11 documentales en puerta. Los espacios que se han ganado no sólo están en los festivales, las muestras de cine o en los premios a la cinematrografía, sino ahora también en el cine comercial.


En el 2011, se estrena Presunto Culpable, un documental que recaudó 30 millones de pesos en sus dos primeras semanas de exhibición. Actualmente, el documental ¡De panzazo! (2012) en su primer fin de semana de estreno ha generado ingresos por 11 millones 184 mil pesos.


Por otro lado, en los 50 festivales de cine que se realizan en México, según el Anuario Estadístico Imcine 2010 los documentales son una parte ya fundamental en la programación anual. Por ejemplo, en en el XXVII Festival Internacional de Cine de Guadalajara participan 24 documentales mexicanos e iberoamericanos y en la Gira Ambulante de Documentales 2012 se presentan en once ciudades de México más de 50 filmes de distintos países del mundo.


Sin embargo, aún queda camino por recorrer para la formación de públicos ya que en la Encuesta Nacional de Hábitos, Prácticas y Consumos Culturales realizada por CONACULTA 2010 el cine documental no es el preferido por la mayoría de los públicos.